¿Crees que eliges voluntaria y libremente tu pareja? Siento decirte que la respuesta es no. La elección de pareja, cómo se va construyendo el vínculo durante el noviazgo y su calidad interna depende en gran medida del desarrollo individual logrado y derivado de su propia familia de origen. La eficacia en la relación entre los padres, el proceso de crianza, y la consecución de un sentido diferenciado e individualizado de si mismo son factores que tienen una gran importancia en el establecimiento de una pareja afectiva.

Veamos a continuación cuales son algunas de las motivaciones inconscientes que justifican la elección de la pareja

Elección por apuntalamiento. En la elección por apoyo o apuntalamiento la mente libre inconsciente de la persona busca a otra persona para que le satisfaga sus necesidades básicas. Es intensa la necesidad en el niño que aprende a amar a aquella persona que le proporciona satisfacción, seguridad ante el desamparo y protección asegurando así la autoconservación que quedó asociada al principio de placer. Por lo tanto, se establecería una posición infantil demandante y dependiente de uno frente al otro dentro de la pareja basado en la expectativa de que deben ser cubiertas estas necesidades de forma total e idealizada (lo que, ante la imposibilidad y fracaso que genera la fantasía infantil de ser saciado y colmado en las necesidades propias por el otro provocará un profundo resentimiento y odio)

Elección de objeto narcisista. Es una relación basada no en la relación con el otro sino en la relación del sujeto consigo mismo. Se buscan a ellos mismos como objeto de amor, por lo que se ama a lo que es uno mismo, a lo que ha sido y a lo que querría ser y tener. En este caso la elección del amor debe responder por un lado a la satisfacción de la mayor parte de los deseos propios conscientes y por otro lado debe contribuir a reforzar el YO y la propia seguridad.

Elección referida a las figuras parentales. Este tipo de elección es muy frecuente y no plantea grandes problemas siempre y cuando sean moderadas y flexibles. Sin embargo, si la necesidad de referencia a la imagen parental es muy exigente y exagerada emergen complicaciones tanto en el área afectiva como sexual. La elección inconsciente puede ser con respecto al padre del mismo sexo o del sexo opuesto y asimismo puede ser positiva o negativa.  Un ejemplo clásico de elección del sexo opuesto positiva y negativa sería “quiero un hombre como mi padre” o “quiero un hombre que sea lo contrario de mi padre”.

Elección de pareja como organización defensiva. Se elige una pareja para protegerse de sí mismo. Más en concreto, de una tendencia que considera, consciente o inconscientemente existe dentro de sí y que es vivida como altamente peligrosa o inaceptable. No se trata, por tanto, de satisfaces las necesidades mas inmediatas y conscientes, sino de organizar una defensa contra uno mismo y para ello se elige una persona donde esas tendencias queden bloqueadas y no se puedan manifestar. Recordemos que uno no encuentra al otro, sino que se reencuentra en el otro las relaciones que mantenía con las figuras parentales, relaciones altamente cargadas por emociones ambivalentes.

Elección de pareja como protección contra el riesgo de un amor intenso. En este caso existe un miedo a ser absorbido, fundido, engullido o arrasado por la intensidad del amor del otro. Por lo tanto, el compromiso cargado afectivamente es vivido como peligroso y temido. La reacción ante la vivencia de un amor invasivo es el aislamiento. La maniobra defensiva será elegir una pareja con la que se compartan solo aspectos parciales de la vida que mantengan una distancia emocional suficientemente segura para no compartir y poder así dejar la relación en cualquier momento para tomar otra del mismo perfil.

 

Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica