Introducción: El suicidio, trágico grito de desesperación, es un grave problema social que aún no hemos logrado resolver. Cada día, en España, se pierden 11 vidas en promedio, siendo la principal causa de muerte no natural en jóvenes de 15 a 29 años. La enfermedad mental está intrínsecamente vinculada a muchas de estas tragedias. Sin embargo, el tabú que envuelve al suicidio impide la adecuada visibilización y, por ende, la implementación de medidas preventivas.

El Suicidio como tabú: El suicidio es un tema que muchas personas evitan discutir. Aquellos que han intentado quitarse la vida se sienten estigmatizados, ocultando su dolor y dificultando la búsqueda de ayuda. Este tabú no solo afecta a quienes luchan contra sus propios demonios, sino que también deja a los familiares y amigos de los fallecidos marcados y solos frente a una tragedia inimaginable.

Cifras impactantes: Las estadísticas son alarmantes: en España murieron 3,941 personas por suicidio en 2020, un promedio de 11 diarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el suicidio, con cerca de un millón de casos anuales en todo el mundo, es un problema de salud pública de proporciones pandémicas.

Prevenir es posible: Contrario a la creencia común, la OMS sostiene que el suicidio es prevenible en la mayoría de los casos. Para reducir la tasa de suicidios, se deben abordar cuatro líneas prioritarias: limitar el acceso a los medios y métodos suicidas, manejar de manera responsable los casos de suicidio en los medios de comunicación, fomentar habilidades socioemocionales entre los jóvenes y detectar precozmente el riesgo suicida, además de intervenir y dar seguimiento a las personas con pensamientos y comportamientos suicidas.

Responsabilidad social: El suicidio no es simplemente un problema individual o familiar; es una tragedia social que nos concierne a todos. La prevención comienza por romper el silencio y visibilizar el problema. Informar, hablar abiertamente y poner el tema en la agenda pública son pasos cruciales para abordar esta crisis de salud mental.

Conclusión: Para prevenir el suicidio, es esencial actuar de manera colectiva. Romper el tabú, ofrecer apoyo a quienes lo necesitan y trabajar en conjunto en las líneas prioritarias propuestas por la OMS son acciones imperativas. Al hacerlo, no solo ayudamos a quienes luchan contra el suicidio, sino que también contribuimos a construir una sociedad más empática y comprensiva. La prevención del suicidio no es solo responsabilidad de los profesionales de la salud mental, sino de toda la sociedad. Al enfrentar el problema de frente, podemos marcar la diferencia y salvar vidas.

Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica