Introducción: La pérdida de un ser querido por suicidio deja a los supervivientes en un abismo de desolación y dolor. Más allá de las lágrimas, la postvención, que es la intervención ante el duelo por una muerte por suicidio, se convierte en un faro de ayuda para quienes quedan atrás, enfrentándose a una travesía marcada por el estigma y la desesperación.

El «día después» y el estigma: El «día después» de un suicidio es un tormento para los supervivientes. El estigma los rodea, instigando a la ocultación de la verdad. «Di que fue un accidente», aconsejan algunos. Este tabú solo agrega una carga brutal de culpa y vergüenza a la tragedia ya abrumadora.

Estado de shock y necesidad de ayuda: En el estado de conmoción que sigue al suicidio, los supervivientes experimentan síntomas físicos y psíquicos. Las constantes se alteran, la sensación biológica se ve afectada y las funciones cotidianas se vuelven una tarea imposible. No se trata simplemente de un duelo; es un estado de shock que requiere ayuda inmediata en cuestiones básicas para que los supervivientes puedan sostenerse.

Impacto en la familia: El suicidio afecta a cada miembro de la familia de manera única, alterando dinámicas y relaciones. La familia, si puede hacerse cargo de sus miembros, se convierte en un pilar fundamental. Sin embargo, hablar abiertamente sobre el suicidio es necesario para procesar el dolor y evitar glorificaciones erróneas.

Duelo especial: Según la OMS, el duelo por suicidio se distingue por la presencia de culpa y vergüenza, agravadas por el tabú. Las fases del duelo no siguen un orden predeterminado, y la ayuda profesional es esencial para evitar el «duelo complicado». La resiliencia se convierte en un desafío para volver a vincularse con la vida.

Ayuda a los supervivientes: Los supervivientes, también en riesgo, necesitan apoyo. La familia, si no puede asumir el papel, requiere la intervención del entorno. La posición correcta es ofrecer ayuda sin saber exactamente cómo, acompañando, respetando su dolor y silencio. La formación de redes de apoyo es crucial, tanto a nivel personal como profesional.

Recursos para la postvención:

  • Ayuda profesional: La intervención psicosocial es esencial para abordar la tragedia.
  • Grupos de apoyo mutuo: Recomendados por la OMS, ofrecen un espacio sin juicio para enfrentar los momentos difíciles.
  • Expresión creativa: La escritura, el dibujo y la pintura actúan como herramientas terapéuticas para comunicar pensamientos dolorosos.
  • Ayuda a otros supervivientes: La OMS destaca la eficacia de apoyarse mutuamente entre aquellos que han experimentado pérdidas similares.

La postvención en el suicidio es más que una respuesta a la tragedia; es un acto de compasión y solidaridad. Al tender la mano a los supervivientes, construimos un camino hacia la curación y la resiliencia.

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Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica