Estas Navidades compartiré con vosotros un relato y una bendición titulado «El muñeco de nieve» para la cena de Navidad. Algo que pensar para los menores y los no tan menores. Un abrazo a todos.

El muñeco de nieve

Era una fría tarde de invierno, un encantador muñeco de nieve cobró vida en el tranquilo jardín de una familia. Sus ojos chispeantes revelaban una mezcla de asombro y curiosidad mientras observaba una hoguera cercana que iluminaba el lugar. Allí parecían todos alegres y felices alrededor de aquel fuego tan llamativo

El muñeco, deseando sentir el calor, se acercó rápidamente a la fogata sin percatarse de que su cuerpo de nieve comenzaba a derretirse. La ilusión del calor momentáneo lo envolvía, pero la realidad lo conducía a su propia desaparición.

Una anciana sabia, testigo de la escena, se acercó con calma. Le recordó al muñeco que el verdadero calor no se encontraba en la fugaz cercanía a la hoguera, sino en las conexiones genuinas con otros. La anciana le enseñó que, a veces, lo que creemos necesitar puede ser precisamente lo que nos destruye.

El muñeco, asimilando la lección, se alejó de la hoguera y se unió a la familia que lo observaba. Los niños lo recibieron con cariño, abrazándolo con alegría. Juntos, compartieron risas y experiencias, descubriendo que la verdadera calidez provenía de la compañía amorosa de los demás.

Así, que en esta reunión alrededor de la mesa, bendigamos este momento de unión y afecto. Que la conexión con nuestros seres queridos nos llene de alegría y nos brinde la verdadera calidez que todos anhelamos.

Bendecimos esta comida que se extiende ante nosotros, fruto del esfuerzo y la generosidad. Que cada bocado nos recuerde la abundancia que compartimos y nos inspire a ser agradecidos por los dones que la vida nos ofrece.

Bendecimos a aquellos que han preparado esta festividad con cariño y dedicación, compartiendo su tiempo y talento para crear este banquete que nos reúne. Que su esfuerzo sea recompensado con alegría y satisfacción.

Bendecimos a los seres queridos que nos acompañan en esta mesa, familiares y amigos, cuya presencia ilumina nuestra celebración. Que la chispa de la conexión y el amor perdure en cada conversación y risa compartida.

Que esta noche sea más que una celebración de sabores exquisitos; que sea un recordatorio de la importancia de la gratitud, la generosidad y el amor en nuestras vidas. Que cada momento compartido fortalezca los lazos que nos unen y nos llene de calor y dicha.

Así, con corazones agradecidos, elevamos nuestras voces en unión para bendecir esta mesa y todos los corazones que comparten este sagrado momento. ¡Que la paz y la alegría de la Navidad nos acompañen siempre!

Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica