«No puedo dejar de autolesionarme»: La voz silenciosa de los adolescentes
La primera vez que alguien se corta o se golpea a propósito, muchas veces no sabe exactamente por qué lo hace. Puede ser por rabia, tristeza o un vacío insoportable que no logra expresar con palabras. En ese momento, el dolor físico parece aliviar el dolor emocional. Pero detrás de ese alivio temporal, hay una conducta que puede volverse recurrente y difícil de controlar.
¿Qué son las autolesiones no suicidas (ANS)?
Las ANS son comportamientos en los que una persona se provoca daño físico intencionalmente sin buscar la muerte. Aunque el acto pueda parecer extremo, su objetivo es gestionar emociones abrumadoras, no acabar con la vida.
Las más comunes incluyen cortes en la piel, golpes o quemaduras. Las zonas suelen ser fáciles de ocultar, como los antebrazos o las piernas, y los métodos se eligen por su accesibilidad.
¿Por qué los adolescentes se autolesionan?
La adolescencia es una etapa llena de cambios emocionales y físicos. A veces, la intensidad de estos cambios supera las herramientas que tienen para manejar sus emociones. Algunos factores que contribuyen incluyen:
- Regular emociones intensas:
Las ANS funcionan como un alivio temporal para la tristeza, la ira o la ansiedad. - Comunicar dolor interno:
Es una forma de expresar lo que no pueden verbalizar, buscando atención y cuidado. - Sentir algo:
Para algunos, el dolor físico reemplaza un vacío emocional profundo. - Castigarse a sí mismos:
La baja autoestima y la culpa los lleva a creer que merecen el dolor.
Las redes sociales: ¿Ayuda o riesgo?
El auge de las redes sociales ha ampliado el alcance de las ANS. Si bien algunas plataformas ofrecen apoyo emocional, también pueden normalizar las autolesiones e incluso promover desafíos peligrosos. Es fundamental supervisar el contenido al que los adolescentes están expuestos y fomentar conversaciones abiertas sobre lo que ven en internet.
¿Cómo ayudar a un adolescente que se autolesiona?
La clave para abordar las ANS es ofrecer apoyo sin juicio. Aquí algunos pasos prácticos:
- Crea un espacio seguro:
Escucha sin juzgar y muestra empatía. - Ofrece alternativas saludables:
Técnicas como sostener hielo, dibujar sobre la piel o escribir un diario pueden ayudar a manejar los impulsos. - Busca ayuda profesional:
Psicólogos especializados pueden trabajar en la raíz del problema y enseñar estrategias de regulación emocional. - Rompe el tabú:
Hablar abiertamente sobre las ANS ayuda a desestigmatizarlas y a fomentar un diálogo constructivo.
Conclusión: Un paso hacia la recuperación
Las autolesiones no son solo un acto físico, sino una señal de que algo está ocurriendo a nivel emocional. Reconocerlas, hablar de ellas y ofrecer ayuda oportuna puede marcar la diferencia en la vida de un adolescente. Si conoces a alguien que se autolesiona, no lo ignores. Hazles saber que hay apoyo y alternativas para enfrentar el dolor sin hacerse daño.
Enlace recomendado: Organización Mundial de la Salud sobre Salud Mental Adolescente
Si necesitas ayuda inmediata o conoces a alguien que la necesita, no dudes en buscar un profesional de salud mental. Tu bienestar es importante, y hay personas dispuestas a ayudarte.
Aprende qué son las autolesiones no suicidas, cómo detectarlas en adolescentes y las mejores formas de ofrecer apoyo y prevenir riesgos.
Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica










