El trauma, una experiencia que amenaza la integridad de la persona, se define no solo por su impacto físico sino también por las amenazas a la integridad psicológica. Es esencial reconocer los elementos nucleares desde la perspectiva de la vivencia del individuo.

Los testimonios de supervivientes revelan la inenarrabilidad y quiebre de asunciones básicas que caracterizan al trauma, cuestionando la seguridad del ser humano y su dignidad personal.

Es común que las personas enfrenten el trauma con sus propios recursos, incluso experimentando crecimiento personal postraumático. Por lo tanto, es erróneo asumir que todos los supervivientes están inherentemente dañados de forma crónica e irreversible. Se debe reconocer y apoyar los mecanismos adaptativos individuales inherentes a cada persona.

Ante el trauma, la mente despliega estrategias espontáneas que, aunque no siempre evidentes, son fundamentales para la adaptación y la recuperación. Algunas de estas estrategias son:

  1. Disociación: Este mecanismo ofrece una distancia emocional del evento traumático, permitiendo al individuo separarse de la experiencia. Puede ayudar a evitar la reactivación del trauma y a disminuir la identificación con las acciones pasadas.
  2. Exoneración: Enfrentarse al hecho traumático con la comprensión de que, dadas las circunstancias, las opciones eran limitadas. Esta forma de autoexculpación puede ser necesaria para preservar la autoestima y la integridad psicológica.
  3. Flexibilidad y adaptabilidad: Aceptar la realidad de los acontecimientos tal como son, sin resistencia ni intentos de racionalizarlos. Esta actitud permite una mayor fluidez en la adaptación a las nuevas circunstancias.
  4. Sesgos positivos de memoria: La mente tiene la capacidad de recordar selectivamente los aspectos positivos de una experiencia traumática, lo que contribuye a mantener la esperanza y la resiliencia.
  5. Optimismo: Creer en la propia capacidad de superar el trauma es esencial para el proceso de recuperación. Esta actitud optimista fortalece la autoconfianza y la motivación para seguir adelante.
  6. Fin superior: Encontrar un propósito o significado en la experiencia traumática puede brindar un sentido de dirección y empoderamiento. Ya sea a través de creencias religiosas, valores personales o compromisos sociales, esta perspectiva trascendente puede guiar el proceso de sanación.

Al reconocer y comprender estas estrategias adaptativas, podemos apreciar la notable capacidad humana para enfrentar la adversidad y encontrar significado incluso en los momentos más difíciles.

Además de mitigar los síntomas, la psicoterapia debe promover el crecimiento personal y la resiliencia. Asimismo, requiere un enfoque integral que reconozca tanto los aspectos individuales como los sociales del sufrimiento.

En resumen, en Bravo de Medina y Zabala, entendemos que la psicoterapia del trauma es un proceso complejo que requiere un enfoque integral y compasivo. Nos comprometemos a trabajar con nuestros pacientes para ayudarlos a pasar de la victimización a la supervivencia, de la vulnerabilidad a la resistencia y de la humillación a la dignidad. Nuestro objetivo es ofrecer un espacio seguro y de apoyo donde los pacientes puedan sanar y crecer a través de un proceso de recuperación.

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Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica