El porcentaje actual de infidelidad dentro de las parejas monógamas va desde el 42% hasta el 67% según diferentes estudios consultados, con una tendencia claramente alcista y siendo una edad más sensible en el tramo que va desde los 45 a los 54 años.

¿A qué llamamos infidelidad? Definir qué es la infidelidad puede resultar tan complejo como el propio fenómeno en sí, por la subjetividad que implica. Para algunas parejas la infidelidad existe desde el momento que se fantasea sexualmente con un tercero, y en el otro extremo sólo se produciría infidelidad tras la consumación sexual con penetración. En medio de estos dos casos se extiende un amplio abanico de posibilidades. Cabe mencionar también que, en general, mientras el interés de ellos ante las sospechas de un tercero se centra en “si se ha acostado con él”, ellas preguntan “si se ha enamorado de ella”.

Pero ¿Cuáles son las causas o motivos de la infidelidad? En este sentido podemos hablar de dos grandes líneas explicativas. Por un lado, estaría la Teoría del Síntoma y por otro la Teoría del autodescubrimiento.

  1. La Teoría del síntoma: Se entiende la infidelidad no como el problema en sí, sino como la consecuencia de un problema preexistente que se da o bien en una de las personas de la pareja o en la propia pareja.
    El devenir de estas relaciones camina por un estadio de pre-infidelidad con un tercero/a que viene a compensar una falta, calmar una angustia, compensar vacíos para terminar en la propia infidelidad que sirve también para restaurar apegos inseguros, para la evitación de la toma de responsabilidades a modo de conducta evitativa, ante la falta de sexo crónico, la soledad de no sentirse visto, el abandono emocional o las interminables y recurrentes mismas peleas de años sin salida.  

  2. La Teoría del descubrimiento: En este caso se plantea la infidelidad como una forma de búsqueda de una nueva o extraviada identidad. Por lo tanto, la infidelidad se convierte en una experiencia de desarrollo inédita que implica crecimiento, descubrimiento y transformación. No se está descubriendo una nueva pareja, sino un nuevo yo por lo que existe como una reorganización interna de la personalidad.

Aquí debo recordar, ya que estas explicaciones pueden resultar un tanto perturbadoras, que este no es un texto moral, ni juzgador sino meramente explicativo, para facilitar la comprensión de este fenómeno. Asimismo, abordarlo y resolverlo mejor con una mirada no reduccionista en términos de daño o culpabilidad sino útil y facilitadora del procesamiento del dolor. Analizar no implica negar el dolor y el sufrimiento de las parejas que siempre está presente ante el trauma de la infidelidad.

¿Qué tipos de infidelidades hay? Fundamentalmente las podemos dividir en dos grandes grupos la infidelidad homeostática y la infidelidad morfogenética.

  1. Infidelidad homeostática: Es la que tiene como finalidad estabilizar a la pareja oficial ante desequilibrios internos. Aquí caben destacar tres subtipos; la infidelidad fantaseada donde se constituye un “otro fantaseado” como tercero de la relación, siendo mas una fantasía que una relación real. Se busca mas que a la persona a un “estado amoroso” en una “estructura paraíso” como una forma de retrasar el trabajo de duelo de la imagen idealizada de la propia pareja y como forma de escape ante los estados agresivos del otro; La infidelidad escindida, es la necesidad de vivir aspectos no integrados, dividiendo el yo en dos partes independientes y obteniendo así de cada pareja la satisfacción de necesidades primarias que lo integran, por lo que se le hace difícil terminar con cualquiera de las dos; La infidelidad equisistémica: como forma de ajustar cuentas dentro de la pareja, un “ojo por ojo”, una forma de venganza que pretende reparar los daños vividos dentro de la relación.

  2. Infidelidad morfogenética: Es la que está destinada a hacer un cambio en cuanto a la pareja oficial acabando con esta mediante la separación definitiva o mediante la definición o construcción de una nueva relación sobre la que existía hasta ese momento. Algunos subtipos; Infidelidad de tránsito: Se produce entre el fin de una pareja y el comienzo de otra solapando ambas con intención de cambio; Infidelidad estallido: es la crisis que da lugar a la finalización de la pareja oficial de forma aguda, angustiante y agresiva para ambos miembros de la pareja; Infidelidad reestructurante: viene a realizar un cambio profundo en la pareja original y/o en los miembros que la componen creando una nueva estructura de limites y significados integrando en su historia la infidelidad vivida.

La infidelidad no es una enfermedad, y puede llegar a producirse en personas que están bien dentro de parejas en ausencia de problemas graves, lo que resulta difícil de aceptar. Cada tipo de infidelidad supone un campo específico temático de trabajo con tareas específicas para la pareja en el marco de una intervención psicoterapéutica. Por tanto, los miembros de la pareja deberán elaborar diferentes temas y emociones asociados a sus causas específicas, como la idealización, los miedos, la rabia, la venganza, la confusión, la ambivalencia, la angustia o la culpa.

No es un camino fácil ya que la superación y reparación de la infidelidad implica significados costosos de integrar en la propia historia de la relación donde cada miembro deberá construir una nueva definición relacional y realizar ajustes atendiendo a sus necesidades.

Dr. Ricardo Bravo de Medina

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica