Entrevista a Ricardo Bravo de Medina Hernández en Cadena SER (Radio Bilbao)
En su reciente intervención en la Cadena SER, Ricardo Bravo de Medina aborda una cuestión que atraviesa de forma silenciosa la vida de muchas personas a partir de los 65 años, la convivencia cotidiana con la incertidumbre. No habla de grandes catástrofes ni de crisis extraordinarias. Habla de lo que queda cuando se apagan los focos, cuando cambian los ritmos, cuando el cuerpo empieza a enviar señales y el futuro deja de sentirse como un territorio amplio.
La entrevista pone palabras a una experiencia frecuente y poco legitimada, la sensación de estar viviendo en una etapa vital en la que muchas certezas se han retirado, la laboral, la física, la social, incluso la identidad construida durante décadas. Bravo de Medina subraya que esta incertidumbre no es un fallo personal ni un síntoma patológico en sí mismo. Es una condición estructural de esta etapa de la vida. El problema aparece cuando se intenta negar, anestesiar o combatir como si fuera un error que hay que corregir.
Desde una mirada clínica, plantea que muchas personas mayores viven atrapadas entre dos extremos, la resignación pasiva o la hiperactividad defensiva. En ambos casos, el resultado suele ser el mismo, desgaste emocional, ansiedad difusa, tristeza sin nombre. Frente a ello, propone un cambio de eje, pasar de la lógica del control a la lógica del sentido. No se trata de eliminar la incertidumbre, sino de aprender a sostenerla sin que invada toda la vida psíquica.
Uno de los puntos centrales de la entrevista es la diferencia entre sobrevivir y vivir. Sobrevivir implica reducir la existencia a una gestión de miedos, síntomas y pérdidas. Vivir, en cambio, supone seguir habitando la propia vida con presencia, con vínculos significativos y con proyectos ajustados a la realidad actual, aunque sean más pequeños, más lentos o menos visibles. No es una invitación al optimismo ingenuo, sino a una forma de realismo emocional.
Bravo de Medina insiste en la importancia de revisar el relato interno con el que muchas personas llegan a esta etapa. Relatos construidos alrededor de la utilidad, la productividad o el sacrificio, que dejan poco espacio para el deseo propio. La jubilación, la viudedad o los cambios en la salud no solo modifican la agenda diaria, también obligan a renegociar quién soy ahora. Cuando este proceso no se acompaña, el malestar suele aparecer en forma de síntomas físicos, aislamiento o estados depresivos encubiertos.
La entrevista también pone el foco en el papel de la psicoterapia en edades avanzadas. Lejos de ser un recurso tardío o innecesario, puede convertirse en un espacio clave para integrar pérdidas, redefinir vínculos y construir una relación más amable con el tiempo que queda. No para alargar la vida, sino para ensancharla por dentro.
El mensaje de fondo es claro y sobrio. La incertidumbre no desaparece con la edad, se transforma. Aprender a convivir con ella es una tarea psicológica legítima y profundamente humana. A partir de los 65, vivir bien no significa no tener miedo, sino no dejar que el miedo decida por uno.
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Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA
Psicólogo Especialista en Psicología Clínica












