El final del verano no siempre trae alivio. Para miles de personas en España, volver al trabajo y la rutina escolar supone un pico de estrés, ansiedad y tristeza. Un estudio realizado por la plataforma Unobravo con la agencia Dynata revela que seis de cada diez españoles sienten emociones negativas ante la vuelta: un 35,4 % reporta estrés, un 28 % ansiedad, un 23 % tristeza y un 21,5 % nostalgia. Sólo una de cada cuatro personas se siente motivada.

¿Quiénes sufren más?

Los datos muestran que la generación joven experimenta una mezcla de emociones. Entre los jóvenes de 20 a 24 años, casi la mitad (49 %) confiesa sentirse estresada, pero un 47 % declara a la vez sentirse motivada. Esta paradoja refleja cómo la presión social y laboral convive con las ganas de crecer y progresar. Además, las mujeres experimentan tasas más altas de ansiedad y estrés que los hombres, según el mismo estudio.

Factores que multiplican el estrés

Carga de trabajo y presión

La encuesta anual de InfoJobs señala que el 64 % de los trabajadores atribuye sus problemas de salud mental al volumen de trabajo; la cifra sube al 70 % en mujeres y baja al 56 % en hombres. Junto a la carga laboral, aparecen la falta de reconocimiento (43 %), la precariedad (28 %), la dificultad para conciliar (26 %) y la imposibilidad de desconectar digitalmente (25 %). Apenas un 8 % de quienes sufren estos problemas sienten el apoyo de su empresa, mientras que un 59 % afirma no recibir ninguna ayuda.

Hiperconectividad y desconexión imposible

La cultura de la conexión permanente también juega en contra. Según un informe de Prevención Integral, más de la mitad de los españoles (51 %) reconoce que le cuesta desconectar del trabajo incluso en vacaciones, y un 30 % admite responder correos y mensajes laborales durante sus días libres. Este hábito mantiene activado el sistema de alerta y nos impide recuperar el equilibrio emocional. Los expertos señalan que la hiperconexión genera picos continuos de cortisol, la hormona del estrés, que debe elevarse sólo en momentos puntuales.

Factores personales y socioeconómicos

Las preocupaciones financieras, la responsabilidad familiar y la incertidumbre laboral actúan como detonantes. El estudio de Unobravo indica que el 34 % de los encuestados teme por sus finanzas y un 32 % se siente sobrepasado por la carga mental y logística que requiere organizar la vida familiar. Para muchas mujeres, la suma de responsabilidades laborales y cuidados hace que la vuelta sea especialmente difícil.

Qué ocurre en tu organismo: el papel del cortisol

El cortisol es la hormona encargada de activar nuestro cuerpo ante amenazas. Sigue un ritmo circadiano: alcanza su pico al despertarnos y va descendiendo a lo largo del día. Pero cuando los pensamientos negativos, las notificaciones constantes y la multitarea mantienen el sistema de alerta encendido, el cortisol no desciende y se mantiene elevado. Esto provoca fatiga, irritabilidad, insomnio y, a largo plazo, aumenta el riesgo de depresión y trastornos cardiovasculares. Sin embargo, las emociones positivas y el apoyo social tienen un efecto amortiguador: un estudio de la Universidad de California demuestra que experimentar emociones agradables con la pareja reduce significativamente los niveles de cortisol.

Cómo gestionar el síndrome posvacacional

No podemos eliminar la vuelta al trabajo, pero sí podemos aprender a gestionarla. Estas estrategias, respaldadas por investigaciones, te ayudarán a transitar la transición con menos desgaste:

1. Planifica una vuelta gradual

Si es posible, evita empezar la semana con horarios de 40 horas. Incorporar la rutina de forma progresiva, marcando prioridades y descansos, reduce la sensación de avalancha. Dedica los días previos a organizar tu agenda y a resolver asuntos pendientes para disminuir la ansiedad.

2. Practica la higiene digital

Establece horarios claros para revisar el correo y las redes. Silencia notificaciones fuera de tu jornada y crea espacios sin pantallas para permitir que el cortisol vuelva a sus niveles basales. Algunas empresas han instaurado políticas de desconexión, pero puedes empezar aplicándolas en tu propia vida.

3. Cuida tu cuerpo

El ejercicio moderado y regular actúa como un regulador natural del cortisol. Incluir caminatas, yoga, natación o cualquier deporte que disfrutes ayuda a liberar tensiones y generar endorfinas. También es importante priorizar el sueño: mantener un horario fijo y evitar pantallas antes de dormir favorece el descanso y la bajada fisiológica del cortisol.

4. Alimentación equilibrada

Una dieta rica en fruta, verdura, omega 3 y fibra ayuda a mantener estables los niveles de glucosa y disminuye la inflamación. Evita el exceso de cafeína, alcohol y azúcares refinados, que pueden alterar el ritmo circadiano y potenciar el estrés.

5. Refuerza tu red de apoyo

Compartir tus emociones con familiares y amigos y buscar apoyo en redes solidarias reduce la sensación de aislamiento. El estudio sobre emociones positivas y cortisol indica que disfrutar de momentos agradables con seres queridos ayuda a amortiguar la respuesta al estrés.

6. Practica la atención plena

Las técnicas de mindfulness, respiración y meditación reducen la activación de la amígdala y del eje hipotálamo–hipófisis–adrenal. Dedicar unos minutos al día a la respiración profunda o a la meditación guiada ayuda a recuperar el equilibrio.

7. Busca ayuda profesional cuando sea necesario

Si el estrés y la ansiedad persisten o interfieren con tu vida diaria, es recomendable consultar a un psicólogo o psicóloga. Un profesional puede enseñarte estrategias personalizadas, trabajar el manejo de pensamientos negativos y acompañarte en el proceso de adaptación. Solo un 8 % de los trabajadores con problemas de salud mental se siente apoyado por su empresa; no esperes a que tu entorno laboral lo haga por ti.

Conclusión

La vuelta al trabajo en septiembre no tiene por qué convertirse en una tortura. Reconocer las causas del malestar y aplicar herramientas de autocuidado puede transformar un periodo de estrés en una oportunidad para revisar hábitos y mejorar el bienestar. Si sientes que la ansiedad o la tristeza se prolongan, dar el paso de acudir a un profesional de la salud mental puede ser la mejor inversión en tu salud. En Bravo de Medina y Zabala contamos con un equipo preparado para ayudarte a gestionar el síndrome posvacacional y cualquier otra dificultad emocional.

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Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica