En un mundo cada vez más caótico y desafiante, la esperanza emerge como un antídoto vital. ¿Cómo podemos cultivarla y utilizarla como herramienta para el cambio? Exploramos este tema profundizando en su significado, las estrategias para fomentarla y las evidencias que respaldan su poder transformador.

El significado de la esperanza

Es fácil sentirse abrumado por las adversidades, tanto a nivel personal como social. Sin embargo, reconocer que la situación actual no define nuestro futuro es el primer paso hacia la esperanza. La esperanza no es negación, sino la creencia en la posibilidad de un mañana mejor. Como destacó Thema Bryant, PhD, ex presidenta inmediata de APA, «La esperanza no es una negación de lo que es, sino una creencia de que la situación actual no es todo lo que puede ser».

La ciencia de la esperanza

El trabajo pionero del psicólogo C. Rick Snyder sentó las bases para comprender la esperanza como una habilidad orientada a la acción. A diferencia del optimismo pasivo, la esperanza implica identificar metas y diseñar caminos hacia ellas. Esta habilidad se puede aprender y cultivar a través de la acción y la resiliencia. Snyder definió la esperanza como «la capacidad percibida de derivar caminos hacia las metas deseadas, y motivarse a sí mismo a través del pensamiento de agencia para usar esos caminos» (Psychological Inquiry, Vol. 13, No. 4, 2002).

Estrategias para cultivar la esperanza

  1. Divide los objetivos en partes más pequeñas: Establecer metas alcanzables resalta el progreso y refuerza la esperanza en el futuro. Según Jennifer Cheavens, PhD, profesora de psicología en la Universidad Estatal de Ohio, esta estrategia ha demostrado aumentar el sentido de la vida y la autoestima, y reducir los síntomas de depresión y ansiedad (Social Indicators Research, Vol. 77, 2006).
  2. Permanece en comunidad: La esperanza crece cuando estamos conectados con personas que nos apoyan y motivan, especialmente en momentos de dificultad. Jacqueline Mattis, PhD, decana de la facultad y profesora de psicología en la Universidad de Rutgers-Newark, señala que una comunidad de personas esperanzadas puede servir como ejemplo vivo de lo que se puede lograr cuando se mantiene la esperanza.
  3. Prepárate para pivotar: Flexibilidad y adaptabilidad son clave cuando los obstáculos surgen en el camino hacia nuestras metas. Matthew W. Gallagher, PhD, profesor de psicología clínica y cuantitativa en la Universidad de Houston, recomienda ver los contratiempos como oportunidades para modificar el enfoque y mantener el impulso hacia lo que estamos tratando de lograr.
  4. Reflexiona sobre el pasado: Reconocer los logros pasados y las experiencias de superación fortalece la esperanza en el futuro. Kathryn Gordon, PhD, psicóloga clínica, desarrolló un marco para restaurar la esperanza en pacientes con ideas suicidas, que involucra reflexionar sobre momentos de superación y crecimiento personal.
  5. Celebra las victorias: Reconocer y apreciar nuestros éxitos, por pequeños que sean, alimenta nuestra mentalidad esperanzadora. Thema Bryant enfatiza la importancia de contar los éxitos a lo largo del camino hacia nuestras metas para mantener la energía y la motivación.

Evidencia del poder transformador de la esperanza

Numerosos estudios respaldan los beneficios de cultivar la esperanza. Además de mejorar la salud mental y aumentar la autoestima, se ha demostrado que aumentar la esperanza mejora los síntomas y el funcionamiento diario en personas con enfermedades crónicas (Steffen, L. E., et al., Supportive Care in Cancer, Vol. 28, 2020). También se ha encontrado que la esperanza actúa como un factor protector contra el trastorno de estrés postraumático (Gallagher, M. W., et al., Journal of Clinical Psychology, Vol. 76, No. 3, 2020).

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Referencias:

  • Snyder, C. R. (2002). Hope theory: Rainbows in the mind. Psychological Inquiry, 13(4), 249-275.
  • Cheavens, J., Heiy, J., & Warren, A. (2006). Hope therapy in a community sample: A pilot investigation. Social Indicators Research, 77(1), 61-78.
  • Steffen, L. E., Smith, B. W., Kok, B. C., Doherty, D., & Bormann, J. E. (2020). The effect of hope on depression, anxiety, and functioning in oncology patients over time: A longitudinal analysis. Supportive Care in Cancer, 28(4), 1829-1836.
  • Gallagher, M. W., Long, L. J., & Phillips, C. A. (2020). Hope, optimism, self-efficacy, and posttraumatic stress disorder: A meta-analytic review of the protective effects of positive expectancies. Journal of Clinical Psychology, 76(3), 329-355.
  • Abramson, A. (January 1, 2024). [Hope as the antidote](Hope as the antidote (apa.org)). Vol. 55 No. 1, page 88.

Dr. Psi. RICARDO BRAVO DE MEDINA

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica