Imagina que una amiga te confiesa entre lágrimas que no se siente suficiente. ¿Qué le dirías? Probablemente la escucharías con cariño, validarías su dolor y la animarías a cuidarse. Sin embargo, cuando el diálogo es con nosotros mismos, solemos ser duros e implacables. Esta falta de compasión interior tiene un coste enorme: nos impide regularnos […] Read More